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Anosmia e hiposmia |
El término anosmia hace referencia a la ausencia completa de la capacidad olfativa. Si la pérdida no es completa y sólo existe una disfunción parcial del umbral olfativo se define como hiposmia (Ropper AH et al; 2007). |
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Anomalías cuantitativas del olfato |
Las anomalías cuantitativas del olfato pueden ser por defecto: las llamadas anosmia (si es completa la pérdida olfatoria) o hiposmia (si el déficit es parcial) o por exceso, fenómeno que denominaríamos hiperosmia. |
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Anomalías cualitativas del olfato: disosmia o parosmia |
Las alteraciones cualitativas del olfato son interpretaciones erróneas de percepciones reales (Finelli PF et al; 2008). Estas anomalías olfatorias consisten en la percepción distorsionada de un olor que está presente (disosmia o parosmia) o que no lo está (en este caso lo denominaríamos fantosmia). Ésta última es típica de las enfermedades psicóticas y en general tiene mal pronóstico. |
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Alucinaciones y delirios olfatorios |
El origen de estos fenómenos suele ser central, no obstante pueden aparecer en sujetos sanos, siendo esta circunstancia la menos frecuente. Los pacientes sufren la percepción de olores que no son reales o que no están presentes (Chacón J et al; 2009). |
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Otras alteraciones olfatorias |
La simulación o la histeria pueden ser causa de alteración de la función olfatoria a veces de difícil identificación (Finelli PF et al. 2008). |
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Anosmia asociada a alteraciones en el epitelio olfatorio |
La anosmia neuroepitelial olfatoria es debida a la destrucción de los receptores olfatorios o sus filamentos axónicos. El epitelio olfatorio puede afectarse por diversas causas, una de ellas son las infecciones: la infección por el virus influenza, el virus herpes simple y el virus de la hepatitis pueden ocasionar la destrucción de los receptores olfatorios de forma reversible o irreversible (si se afectan las células basales), siendo una de las causas más frecuentes de anosmia (Amoore JE; 1991). |
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Anosmia de origen central |
Un gran número de enfermedades neurodegenerativas cursan con disfunción olfatoria. En este grupo se incluyen: la Enfermedad de Alzheimer, la demencia lobar frontotemporal, las ataxias espinocerebelosas, las enfermedades priónicas y algunos síndromes parkinsonianos. |
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Hiperosmia |
El término hiperosmia proviene del griego hyper (por encima, más allá) y osme (olfato) y lo entenderíamos como una exaltación de la olfación. La hiperosmia es un trastorno cuantitativo poco frecuente en el que existe un aumento de la sensibilidad olfatoria, es decir, el umbral olfatorio es inferior a lo normal (Ropper AH et al; 2007). |
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Etiología de la disosmia o parosmia |
Los estudios epidemiológicos muestran que la disfunción olfatoria es común, tanto en población general como clínica, sin embargo la disosmia per se, es menos frecuente en la población general y en cambio más prevalente en la población clínica que consulta por este motivo (Finelli PF et al; 2008). |
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Clínica de la disosmia o parosmia |
Como se ha comentado con anterioridad esta anomalía olfatoria consiste en la percepción distorsionada de un olor bien en presencia del mismo (parosmia o disosmia) o en su ausencia (fantosmia). La molestia principal de los pacientes con disosmia o parosmia consiste en una percepción típicamente descrita como nauseabunda, fétida y maloliente. Los odorantes más comunes que producen parosmia son: la gasolina, el tabaco y el café. |
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